9.1.16

Hacer jabón paso a paso

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Foto: María José Ruiz

Recuerda que puedes calcular tus recetas de jabones en la Calculadora de saponificación Mendrulandia (http://calc.mendrulandia.net/) o consultar las recetas del blog.

Equipo básico:
Batidora eléctrica (opcional, se puede remover a mano).
Protección contra salpicaduras: guantes y gafas.
Recipiente, puede ser una olla esmaltada o de acero inoxidable resistente al calor o una jarra de cristal grueso resistente al calor (tipo pyrex), etc.
No uses materiales de estaño, aluminio, zinc, hierro o teflón ya que son corroídos por la sosa. Se pueden usar espátulas de madera pero con el tiempo la sosa hará que se astillen.
Espátula resistente de goma o látex.
Moldes.
Báscula de precisión.

Elaboración:
Haz el jabón en un sitio aireado para evitar inhalar los vapores que desprende la sosa cuando entra en contacto con el agua.
Prepara los moldes, es bueno tenerlos a mano para cuando llegue el momento de utilizarlos.
Prepara los aditivos: aceites esenciales, pigmentos y demás nutrientes adicionales. También es necesario tenerlos a mano para cuando llegue el momento de añadirlos.



Ponte el equipo de protección, mascarilla, gafas y guantes. Pesa la sosa cáustica, según receta, y no la juntes con ningún ingrediente de momento. La sosa nunca debe entrar en contacto con la piel, ni las mucosas.


Pesa el agua destilada, según la receta.


Una vez que la sosa y el agua están listas, vierte la sosa cáustica en el agua con mucho cuidado de no respirar los vapores que emite y remueve hasta que se disuelva la sosa. 
Nunca lo hagas al revés (agua sobre sosa), así evitarás derrames y el desprendimiento brusco de vapores. Realiza esta operación en un sitio aireado.


Mientras la lejía se enfría (sosa+agua) podemos pesar los otros ingredientes. Pesa los aceites y/o mantecas según indica la receta.


Derrite las grasas sólidas a fuego lento.  Nunca deben hervir. Remueve la mezcla y retírala de la fuente de calor cuando esté todo fundido y mezclado.
Si en la receta no hay grasas sólidas, este paso no será necesario.


Añade la solución anterior (sosa + agua) a los aceites y remueve enérgicamente (puedes usar la batidora) hasta que la mezcla se espese.



Cuando llegue el punto en que se puede hacer gotear un poco de jabón con la cuchara y deja una línea dibujada en la superficie de la mezcla, se llama "cuajo" o “traza”. También lo notarás porque la textura es más espesa.



Ahora es el momento de añadir los aditivos, pigmentos, aceites esenciales, etc. que de otra forma, la sosa los hubiera "quemado" y destruido sus propiedades.



Remueve y a continuación vierte la mezcla en un molde. Podemos usar moldes de madera si los forramos con papel de horno, diferentes tarros, moldes de cocina…


Deja reposar el jabón en el molde durante 12 o 48 horas, hasta que se desmolde con facilidad. Es recomendable cubrir el molde con cartón, madera o toallas para que mantenga el calor y la reacción de saponificación se complete lo mejor posible.
Cuando el jabón esté solidificado, con los guantes puestos, sácalo del molde y córtalo en pastillas si es necesario.



El jabón debe curarse en un sitio cálido y seco. Déjalo secar durante 4 semanas, dándole la vuelta cada 10 días para que pueda secarse uniformemente.

Y para practicar puedes hacer esta receta:

Receta
680 g de aceite de oliva virgen.
227 g de aceite de coco.
57 g de cera de abejas.
138 g de hidróxido de sodio (sosa cáustica). 
312 g de agua destilada o mineral. 
Después del punto de cuajado añadir:
3 cucharaditas de aceite esencial (menta, limón, ciprés, eucalipto, aromas al gusto). También se pueden añadir colorantes naturales como canela, cacao, arcillas, cochinilla, etc.

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